El aguanieves o avefría

Aguanieves macho, El Castillo de La Laguna

El viaje al norte está en marcha. Como decíamos en una entrada del pasado año (el avefría, compañera en el invierno), no es raro encontrar algún grupito en Tierras Altas entre noviembre y febrero… ahora, coincidiendo con el movimiento migratorio, desde primeros de este mes de marzo las estamos viendo por miles, descansando y alimentándose en las praderas y parcelas sembradas de nuestra Sierra. Es un espectáculo caminar estos días por las laderas de Oncala, por los terruños del Villar, por los prados serranos de Valloria o Santa Cruz de Yanguas, y levantarlas…  veremos entonces sus guiños en blanco y negro, tantos como los golpes pausados y firmes de su aleteo.

Pareja de avefrías, Cerro Mortero, Santa Cruz de Yanguas

Vanellus Vanellus es el nombre científico con que Linneo definió al Avefría europea, aunque el nombre que con más frecuencia escucharemos en boca de nuestros pastores es el de aguanieves; y no falta razón pues el frío va implícito en su llegada entrado el otoño en la Sierra, sinónimo de las primeras y blandas nieves.

Grupo de avefrías, La Virgen, Santa Cruz de Yanguas

La fuerza que empuja al viaje a las aguanieves tras la invernada es regenerar la vida, anidar en el norte de Europa. Por alguna razón que se nos escapa durante el viaje de ascenso de este año estamos viendo cómo hacen un masivo y prolongado alto en la Sierra.  Para justificar este excepcional acontecimiento en nuestros campos enseguida viene a la mente el tan recurrente cambio climático,  aunque podría tener que ver también con la escasez de agua, con la sequía que arrastramos… incluso podría ser un recurso normal de estas aves que este viaje hemos tenido la suerte de disfrutar en las sorianas Tierras Altas.

Grupo de avefrias migrando

Esta situación espectacular que comentábamos con un ganadero amigo viéndolas encarar el viento frío, ‘jugar’ y ‘chillarse’ entre ellas, especialmente en parejas (cresta larga el macho, corta la hembra)… con los prados y las ovejas de El Castillo en La Laguna como contexto, no sabemos cuánto va a durar. Cinco días nos decía Manuel, el ganadero,  que llevaban allí… y no serán muchos más, la llamada de la vida, el anidamiento, llevará al aguanieves a reemprender el viaje… con la ausencia de esta hermosa ave irán desapareciendo también los neveros y ventisqueros, la primavera está en ciernes… pero seguro que en nuestros altos aún caerán algunos copos y si algún lector se da prisa es posible que durante unos días pueda disfrutar de esta masiva cercanía del aguanieves.

Aguanieves macho, Castillo de La Laguna

Para esta entrada: Maricruz (texto y fotos), Eduardo (texto)

© idoubeda 2012

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Acerca de idoubeda

Santa Cruz de Yanguas / San Pedro Manrique // Tierras Altas de Soria /// Spain
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